Astrología

Las Eras Astrológicas

Existen doce constelaciones que circundan la tierra, cada una identificada desde la antigüedad, en grupos de estrellas dentro de patrones que delinean los llamados signos zodiacales, algunos de ellos más reconocibles que otros.

Las eras están estrechamente relacionadas con las constelaciones del zodiaco, son periodos de tiempo que se corresponden con una lenta rotación inversa que la Tierra realiza sobre su eje polar, fenómeno conocido en la astronomía como la precisión de los equinoccios. A medida que el eje se mueve, el punto del equinoccio de primavera avanza por las constelaciones indicando la era en la que nos encontramos. La duración de cada era o cambio de constelación es de aproximadamente 2.150 años terrestres. Así, el ciclo completo de doce eras dura alrededor de 25.800 años.



En palabras más simples, si observáramos el sol el 21 de marzo de cada año, notaríamos que la constelación que se encuentra detrás, rota a través de los siglos, y nos tomaría 2.150 años para lograr ver el paso a la constelación siguiente. En consecuencia, necesitaríamos 25.800 años para volver a observar la constelación inicial.

Nadie sabe exactamente cuándo comienza o termina cada era, pero sí sabemos que estamos en el momento de la transición. Debido a la precesión, nos movemos a través de las eras en orden inverso. Antes de la era de Piscis, estábamos en la era de Aries y antes en la era de Tauro, y así sucesivamente.

 
Cada era trae nuevas revelaciones de Dios

De acuerdo a las corrientes esotéricas y teosóficas de principios del siglo XX, cada una de estas épocas constituye un hito en la historia, pues los astros tendrían una influencia en los asuntos humanos, y, por tanto, los tránsitos de una era a otra pueden ser interpretados como saltos o cambios fundamentales en la línea del tiempo de la evolución humana. Durante el cambio de estos periodos, una civilización, un continente o el planeta entero está destinado a asimilar un cierto atributo de Dios.



El inicio de tales eras viene acompañado del nacimiento de un avatar, vocablo que procede del sánscrito y significa “encarnación de Dios”, este encarna o manifiesta el espíritu de la era que inaugura. La era de Piscis, hace 2.000 años aproximadamente, trajo la conciencia de Dios como Hijo, que se reveló personificado en Jesucristo, quien vino a mostrarnos cómo recorrer el camino de nuestra vida personal para que podamos realizar al Hijo de Dios dentro de nosotros mismos. En la era de Piscis, por ser de agua, se desarrolló la navegación marítima. El cristianismo primitivo utilizó el pez como símbolo de la religión y Jesús predicaba que haría a sus discípulos pescadores de hombres.

Hace unos 4.000 años, el mundo entró en la Era de Aries. Fue la era de los patriarcas y profetas. La era de Aries trajo al mundo el conocimiento de Dios como Padre, como Legislador y Ley Universal.
Esa era se caracterizó por la comunicación directa de Dios con Moisés, uno de los avatares de Aries, este instituyó las pascuas en Egipto comiendo cordero, sustituyendo a la era del Toro Sagrado Apis, la era de Tauro que terminaba para ese momento.



Asi también, Siddhartha Gautama Buda, fue uno de los avatares de la era de Aries. Buda, “el Iluminado”, cuya encarnación le recordó a una generación desmemoriada el Dharma o deber espiritual. Gautama devolvió el espíritu compasivo a la árida teología y a los rituales mecánicos en que había caído la antigua religión védica tras el final de una era más elevada en la cual el Señor Krishna, el más amado de los avatares de la India, predicó el sendero del Amor Divino y de la realización de Dios mediante la práctica de la suprema ciencia espiritual del yoga, la unión con Dios.

Hace 5.000 años aproximadamente, en la era de Tauro, se dio la encarnación más completa de la divinidad, como el Señor Krishna. En esta encarnación demostró su omnipresencia y omnipotencia, como en ninguna otra encarnación.  Venció fácilmente a demonios muy peligrosos, levanto montañas, resucitó muertos, hizo milagros de todo tipo, derrotó ejércitos, siempre salió victorioso en todas sus empresas. Y lo más grandioso, que hizo, fue dejar el conocimiento para toda la humanidad, de cómo volver al Reino Divino. Esta información queda en los libros sagrados, tanto en el Bhagavad Gita y Srimad Bhagavatam.

De acuerdo con los textos hindúes Puranas, han descendido incontable número de avatares en nuestro universo. Dentro del vaisnavismo, los muchos avatares han sido categorizados en diferentes tipos de acuerdo con la personalidad y el rol específico descrito en las Escrituras.



En cada era Dios ha dado uno o más nombres nuevos con los que invocar esa nueva imagen o atributo y, por medio de la meditación, hacerlos nuestros. Los nombres de Dios que nos llegan procedentes de las grandes tradiciones religiosas del mundo son llaves, y cada una de ellas proporciona acceso a una porción de la energía de Dios. Al derramar nuestra devoción sobre Dios por medio de un nombre en particular, la luz que cae sobre nosotros porta la vibración única de ese nombre. En cada época estamos destinados a asimilar un atributo de Dios y expresar los aspectos positivos del signo.

Actualmente estamos entrando en la Era de Acuario. Esta era estará señalada por el conocimiento universal del Espíritu Santo y de la Madre Divina. Acuario puede ser una era de libertad, paz e iluminación, puede ser una época de progreso tecnológico combinado con un desarrollo espiritual y puede ser una época en la que rompamos con el pasado y obtengamos así la liberación. La era de Acuario, por ser de aire, tiene que ver con el desarrollo del conocimiento. Durante este ciclo, se le dará la oportunidad a la humanidad de aplicar las leyes de libertad y justicia, la ciencia de la precipitación y la transmutación, y los rituales de invocación a Dios que pueden traer una era de iluminación y paz como el mundo nunca ha conocido.

 

 

Referencias:

  • Era astrológica. Wikipedia
  • Hacia la Unión con Dios, Elizabeth Clare Prophet. Porcia Ediciones.
  • La Ciencia Sagrada, Swami Sri Yukteswar. Self-Realization Fellowship

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