Krishna, Buda, Jesucristo, Jesús. Los Avatares.
Senderos Espirituales

¿Quiénes son los avatares?

Las principales doctrinas religiosas del mundo están fundamentadas -o inspiradas- en las enseñanzas que impartieron grandes almas como Jesús, Buda y Krishna. Para cada doctrina existe un maestro, o hijo de Dios, que guió a las multitudes explicando cómo hacer para liberarse de las cadenas del mundo y recorrer el sendero de regreso a la fuente, la meta de ser uno con El Creador.



Sin embargo para la humanidad, y nuestra lógica terrenal, no ha sido fácil comprender el mensaje y misión que trajeron cada uno de estos avatares. Nos costó creer que fuesen humanos como nosotros y que debido a su disciplina y constancia espiritual lograran graduarse del aula terrenal. Es así como las religiones asumieron, erroneamente, que estos avatares eran el mismo Dios que había descendido en cuerpo humano para manifestarse entre nosotros. Una creencia común entre las diferentes tradiciones religiosas.

El cristianismo, por ejemplo, considera que Jesús es Dios quien encarnó para traernos la salvación. Esto lo fundamentan en el concepto de la Trinidad Divina, Dios como Padre, como hijo y como espíritu santo (luego en otro artículo expondremos el real significado de este concepto). Los hindúes más ortodoxos creen que Krishna es una encarnación de Vishnú, un aspecto de Dios, más conocido en la India con el nombre de Brahmán. Estas creencias consideran a un avatar como una manifestación directa de Dios, en lugar de una reencarnación o reaparición en la tierra de un alma que ha sido liberada.



El concepto de avatar

La palabra avatar proviene del sánscrito “avatara”, cuyas raíces son ava, «descender», y tarati, «pasar o cruzar». Entendiéndose como las almas que —habiendo alcanzado la unión con el Espíritu— descienden o cruzan del Espíritu a la tierra para ayudar a la humanidad. Ha habido muchos avatares en la tierra. Alrededor de cada uno de estos, se desarrollaron nuevas comprensiones espirituales que finalmente dieron forma a un rito religioso.

Esencialmente, un avatar es una persona que en una encarnación previa en este planeta había alcanzado un nivel bastante avanzado de conciencia, liberándose del engaño y la ilusión (maya). Alguien que ha regresado, no bajo las compulsiones normales de los ciclos de nacimientos y muertes (reencarnación), sino por su propio libre albedrío. Esta encarnación se hace no para servir a ninguna ambición personal, sino solo para trabajar con la voluntad divina [Dios, Brahmán]. Por lo general, vienen en épocas de gran tribulación en el planeta, cuando la oscuridad se ha apoderado de todo; momentos de gran necesidad de transformación.

El místico indio Paramhansa Yogananda dijo que un avatar “nace no para mostrarnos cuán grande era, sino para darnos la esperanza de que el estado de conciencia que había alcanzado, nosotros también podemos alcanzarlo”. Es el mismo  mensaje que nos trasmite el evangelio de Juan con las palabras de Jesucristo cuando manifestó a sus discípulos:

“De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque yo voy al Padre”.

Juan 14:12 Reina-Valera 1960 (RVR1960)



Krishna declaró a Arjuna en el Bhagavad Gita que “Tú y yo, Arjuna, hemos pasado por muchos nacimientos. Los conozco a todos, incluso si tú no lo sabes.” Así, el mismo Krishna declaró que había encarnado previamente. Del mismo modo, Yogananda escribió en su Autobiografía de un Yogui que “Hay numerosos pasajes en la Biblia que infieren que Juan y Jesús en sus últimas encarnaciones fueron, respectivamente, Elias y su discípulo Eliseo”.

Krishna, Jesucristo y todos los demás avatares no son solo manifestaciones del Espíritu. Son descendientes también en el sentido de saber, por experiencia, lo que son los seres humanos que alcanzaron la unidad con lo Divino. Su ejemplo nos muestra nuestro propio potencial divino.

Un avatar, o encarnación divina, tiene dos propósitos en la tierra: cuantitativa y cualitativa. Cuantitativamente, eleva a la población general con sus nobles enseñanzas del bien contra el mal. Más el propósito principal de un avatar es cualitativo: crear otras almas realizadas por Dios, ayudando a la mayor cantidad posible a alcanzar la liberación. Este último es el vínculo espiritual muy personal y privado formado entre el gurú y el discípulo, una unión de esfuerzo espiritual leal por parte del discípulo y las bendiciones divinas otorgadas por el gurú.

 

Referencias:

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